Covid amenaza el alma de nuestro ecosistema: la clase media de Latam

Covid endangers our ecosystem’s lifeblood: Latam’s middle class
Covid endangers our ecosystem’s lifeblood: Latam’s middle class

Contxto – Aquí en Contxto a menudo nos enfocamos en temas de oferta: ¿Qué están haciendo las startups, los inversionistas y los fundadores para mantener sus operaciones a flote? Sin embargo, es momento de analizar detenidamente la demanda en el ecosistema y cómo esta ha cambiado en los últimos meses dado el Covid.

Aunque no te sorprenderá saber que la clase media de América Latina es el mercado más competitivo de nuestro ecosistema de tecnología/startups y que está en riesgo de sufrir una depresión económica provocada por la pandemia; puede que te sorprenda la compleja dinámica detrás del cambio al que se enfrenta esta clase social.

Covid no eliminará a la clase media latinoamericana, pero la cambiará de formas indesperadas. En detrimento de algunas startups y para el triunfo de otras.

Ser clase media en Latinoamérica

En realidad, es un término más ambiguo de lo que piensas. Para eludir cualquier debate filosófico al respecto, utilizaremos el término “clase media” únicamente en referencia a los ingresos. La OCDE opina esto al respecto:

Las clases medias consolidadas son aquellas que viven con ingresos de entre US$13 y US$70 al día. Las clases medias vulnerables son aquellas cuyos ingresos bajan hasta los US$5.5 diarios.

Pero incluso eso es complicado. Esto asume que existen ingresos pero no toma en cuenta otros activos clave que importan mucho en una situación dinámica como la que nos encontramos. Como veremos a continuación, los costos hundidos en educación, hardware y redes desempeñarán un papel importante en el comportamiento de estas clases sociales en evolución.

Sin embargo, no quieras darle un significado más profundo al término de lo que en realidad es. “Clase media” no es sinónimo de “burguesía” ni debe interpretarse como un marcador cultural ni un bloque homogéneo, al menos para este análisis.

Masa crítica de clase media

Lo que nadie duda es que la clase media de América Latina es su sustento empresarial.

Durante las últimas dos décadas, el mercado interno de América Latina, liderado por Brasil, se ha expandido y a impulsado el consumo. En los primeros diez años del nuevo milenio, la clase media en América Latina creció un 50 por ciento.

Esta ha sido la base sobre la que han prosperado muchas de las startups y las scaleups que conocemos y amamos.

Sin embargo, este sector económico ha estado sufriendo durante un tiempo debido al lento crecimiento en la región.

Si a eso le sumamos los efectos económicos de la pandemia de Covid-19 y sus cuarentenas, el resultado ha sido una demanda en picada. Tanto por razones locales, ya que las personas están encerradas, aisladas o sin trabajo, como por razones globales, ya que las exportaciones cayeron subrepticiamente con el cierre de las fronteras.

Todavía falta lo difícil

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé “la peor recesión en la historia de América Latina”. Sus efectos se sentirán a lo largo, a lo ancho y durante un largo período de tiempo.

La CEPAL estima que la tasa de pobreza en la región pasará del 30.3 por ciento al 34.7 por ciento. Son 28.7 millones más de personas arrancadas de la clase media y arrojadas a la pobreza.

Pero estos números apenas tocan la superficie. Este colapso socioeconómico tendrá efectos colaterales que fortalecerán o arruinarán nuestro ecosistema latinoamericano. Y sus resultados serán mucho más complejos que una simple reducción del mercado.

Sin embargo, curiosamente, estos efectos hasta ahora se han sentido de manera similar en toda la región y a pesar de una variedad de enfoques diferentes al virus. ¿Por qué?

Diferentes aislamientos, mismos resultados

No hay duda de que este virus, más allá del dolor y sufrimiento que ha provocado, también ha logrado desencadenar una serie de problemas que ya existían en todo el mundo.

América Latina no es la excepción.

Incluso cuando se implementaron diferentes estrategias para enfrentar la pandemia en diferentes países, los resultados han sido muy similares en todos los ámbitos. La razón de esto es fundamentalmente socioeconómica y da una idea del futuro que le espera al ecosistema de startups en el corto plazo.

Los aislamientos se relajan

Perú y Colombia establecieron algunos de los aislamientos más estrictos del mundo. Y, sin embargo, los resultados fueron decepcionantes.

Hablando con una fundadora en Colombia, ella me contó cómo el país había pasado de “nadie puede salir de casa”, a confundir excepciones y reglas, a “todos pueden salir, no importa”. Perú tuvo un proceso similar de incoherencias y frustraciones.

Pero no todo fue culpa del mal gobierno. Gran parte de esto fue una crónica de una tragedia anunciada. Perú asignó hasta el 12 por ciento de su producto interno bruto (PIB) para ayudar a las personas que perdieron sus trabajos.

El problema fue que muchos de los trabajos eran informales y no estaban registrados. Además, la población no cuenta con servicios bancarios y depende en gran medida del efectivo, lo que provoca que la distribución sea una opción entre estar en focos de contagio para ganar dinero o no ganar dinero en absoluto. “Sería tan fácil si todos tuvieran una cuenta bancaria”.

Ojos cerrados ante la tormenta

¿Y qué? ¿Qué quieres que haga?”, Respondió el presidente de Brasil cuando se le preguntó cómo planeaba contener el daño causado por Covid-19.

De una manera extraña pero triste, el enfoque de México y Brasil de hacer muy poco pudo haber sido en reconocimiento de la situación en la que estos dos enormes países se encontrarían inevitablemente.

El gobierno de México celebró una “jornada de sana distancia” que, a nivel federal, no se hizo cumplir de manera generalizada. El presidente dejó en claro desde el principio que el gobierno daría prioridad la continuidad de la economía sobre las medidas de contingencia (quizá sin explicar a fondo cómo ambas están vinculadas).

Y dado el enfoque económico, lo extraño fue que lo más que las empresas pudieron esperar del Estado mexicano fue un préstamo de MX$25,000 pagado a pequeñas empresas a una tasa de interés anual de 6.5 por ciento.

Cuando le pregunté si había optado por aceptarlo, una vendedora de flores me dijo:

“Voy a tener que pagarlo y no estoy ganando dinero. Se siente más como una trampa que como una ayuda “

Brasil adoptó un enfoque aún más liberal —en el sentido clásicio de la palabra— ante el Covid.

Las laxas medidas de distanciamiento social se sumaron a un anuncio hecho en marzo de un paquete de estímulo económico de US$150,000 millones (R$750,000 millones). Esto representa alrededor del 8 por ciento del PIB, pero estaba destinado principalmente a recortes de impuestos; no ayuda directa.

Ambos se encuentran ahora en una caída libre económica, así como en los primeros tres países con más muertes por Covid en el mundo. Se ahorró un poco de dinero en gastos de contingencia, pero es un consuelo deprimente para una gran parte de las clases medias y trabajadoras.

¿Lo pequeño es bello?

Paraguay y Uruguay destacan como luces de esperanza en un panorama ensombrecido por Covid. Ambos, hasta ahora, han evitado lo peor de la enfermedad. Se instituyeron medidas de distanciamiento social y “se escuchó a la ciencia”.

Muchos han atribuido el éxito a la pequeña población de los países. Sin embargo, es mucho más probable que sus niveles comparativamente más bajos de pobreza extrema, empleos informales y desconfianza al gobierno hayan desempeñado un papel más importante. ¿Por qué?

El runway limitado del gobierno

Ideas hay muchas, como una renta básica universal (RBU) que fácilmente podría ayudar a reforzar e incluso crear una clase media de la noche a la mañana. Sin embargo, aunque atractivas, rápidamente se topan con las realidades de América Latina:

La corrupción, el clientelismo y las bajas tasas de recaudación de impuestos son solo algunos de los obstáculos que deben superarse. Y no solo para introducir esquemas más progresistas como la RBU, sino también para recuperar lo que ya esperamos del Estado.

La clase media de Latam está encaramada en un singular dilema:

En primer lugar, se enfrenta a un gobierno con una capacidad de gasto menor de la que debería tener. La región tiene algunas de las tasas de recaudación de impuestos más bajas del mundo y altas tasas de corrupción. Es decir los ciudadanos tienen bajas expectativas y hay poco margen de acción.

Esto ayuda a explicar la extremadamente baja confianza de la región en los índices gubernamentales, que se vió afectada por muchas medidas gubernamentales contra la pandemia.

La doble amenaza de un bajo poder adquisitivo, junto con la falta de voluntad para confiar en el gobierno con más poder de gasto, se ha traducido en un fracaso generalizado.

Incluso cuando los gobiernos han intentado intervenir enérgicamente, dado que se los considera poco fiables, la gente preferirá correr el riesgo con un virus que no puede ver frente a la muy real amenaza de quedar en la pobreza.

Así, la resolución de la crisis económica de Covid ha pasado a la esfera privada, tanto a nivel individual como del sector privado.

Cascada de Covid para la clase media de América Latina

Estos comportamientos sociales específicos de América Latina, junto con la naturaleza sin precedentes de la próxima crisis económica (recuerda, quizás la peor pérdida de PIB a corto plazo en la historia) darán como resultado evoluciones extrañas en las clases sociales.

Desafortunadamente, como consumidores, los que ya son sumamente pobres (aquellos por debajo de US$5.5 por día) no estarán muy presentes en el radar del ecosistema de startups.

Sin embargo, los muy ricos, incluso si pierden millones, serán prácticamente indistinguibles como consumidores individuales en el mercado. (Como inversionistas podría ser un poco diferente).

Por lo tanto, debido a que representan la mayor parte de los gastos de consumo, la desgastada clase media será la que determine el destino del ecosistema. Sin embargo, debido a la propia heterogeneidad de esta “clase media”, es probable que los resultados lleguen como cascada y de maneras sorprendentes.

Tendencias generales

Primero, echemos un vistazo a lo que está haciendo la mayor parte de la clase media:

Están ahorrando. Esto significa diferentes cosas para diferentes segmentos de esta clase, sin embargo, la tendencia es clara:

Por supuesto, es de esperar que la clase media baja viva la pandemia de manera diferente a la clase media alta. Sin embargo, es más complejo que eso porque un miembro de la clase media alta que cae en la clase media baja se comportará de manera diferente a aquellos que han vivido toda su vida allí.

Echemos un vistazo a algunos ejemplos de cómo podría verse este fenómeno para el ecosistema en una escala de clases dinámica:

La clase media baja se vuelve pobre

Esto significa entrar a modo supervivencia. Con un alto desempleo/informalidad, cada centavo debe ahorrarse.

Por lo tanto, muchos servicios “prescindibles” desaparecerán. Adiós a las convenientes pero costosas aplicaciones de entrega de última milla. Estas empresas deberán cuidar la retención de clientes a medida que los aislamientos se relajan y las condiciones económicas se vuelven más difíciles.

Incluso las cosas que relacionas con caer súbitamente en la pobreza podrían sufrir. Como las soluciones para hipotecar teléfonos que han surgido recientemente. Su base de clientes enfrenta un dilema similar al de la vendedora de flores citada anteriormente:

Si las personas ya perdieron su sustento, un préstamo es solo una pérdida a futuro de lo que entregaron como garantía. ¿Vale la pena entregar su teléfono, una herramienta de trabajo esencial hoy en día, por el dinerito extra? No es una pregunta retórica.

Sin embargo, es posible que algunos servicios se hayan vuelto simplemente demasiado convenientes para no tenerlos.

Por ejemplo el crimen que se espera que aumente con la crisis económica. El repunte podría convencer a estos miembros de la exclase media de invertir un poco más en servicios como los que ofrece Jetty, una startup mexicana que brinda servicios colectivos de transporte… siempre y cuando puedan conseguir un trabajo, de esos que cada vez son más escasos.

La clase media alta se convierte en clase media baja

La clase media alta latinoamericana ha tenido un acceso sin precedentes a la tecnología y los bienes de consumo en las últimas dos décadas.

Esto ha creado un conjunto de expectativas y costos hundidos que significan que no abandonarán la economía de consumo de servicios/tecnología. Lo más probable es que los servicios que consumen, para ahorrar tiempo y/o dinero, cambien.

Esto beneficiará a fintechs como UnoDosTres, una compañía que te permite pagar servicios básicos y facturas en línea, y Nubank, que recientemente les dio a sus clientes la opción de pagar sus tarjetas de crédito por adelantado para recibir descuentos.

Este es quizás el segmento más dinámico de la clase media en evolución: tener que equilibrar constantemente las expectativas, las soluciones que ahorran tiempo y la que ahorran dinero.

La clase baja-alta se convierte en clase media alta

Como ya vimos, el ahorro se multiplicó conforme azotaba la pandemia. Evidentemente hablamos de las clases media y alta que no tienen que preocuparse por vivir al día. Sin embargo, la tendencia esconde un rol más significativo en el que las expectativas vuelven a desempeñar un papel importante.

La amenaza de un colapso económico a menudo viene acompañada del inminente espectro de la devaluación. Ya sea en forma de fuga de capital o impresión de dinero, la historia reciente de América Latina tiene muchos ejemplos de este tipo de catástrofes. Por lo tanto, esta clase media alta recién nacida buscará salvaguardar sus activos restantes.

Venezuela, lamentablemente, es un buen caso de estudio. El auge de las soluciones de transferencia de dinero y criptomonedas de expatriados venezolanos para ayudar a la economía de su país devastado demuestra que, cuando se socava la moneda respaldada por el gobierno, los más fuertes optan por minar o comprar Bitcoin.

Pero, ¿cómo se hacen inversiones conservadoras cuando el flujo de caja es limitado?

Puede que la clase media alta no se haya visto obligada a regresar a casa de sus padres, pero muchos sin duda verán la oportunidad de invertir su dinero del alquiler en bienes raíces como una buena inversión a mediano y largo plazo.

Aquí es donde proptechs como Casa Bravo y Flat.mx brindan interesantes soluciones de renta con opción de compra o de iBuying a esta nueva clase social que prefiere ahorrar.

Covid no tiene clase

Al comienzo de la pandemia, muchos decían que Covid-19 no diferenciaba entre clase ni raza; que estábamos todos en el mismo barco. Cada vez está más claro que una metáfora más apropiada es que todos estamos en la misma tormenta, pero algunos están en botes y otros en yates.

Sin embargo, el destino de la clase media de América Latina es quizás una conjunción interesante de estas dos visiones. Muchos sufrirán en distintas maneras según los privilegios que gozan. Pero la caída o la supervivencia de la clase media definirá el futuro de las startups locales, la innovación y el capital de riesgo.

Soluciones que en los últimos años han dependido de la escala regional para dominar el mundo. Esto es imposible sin una clase media fuerte y segura.

Si los gobiernos de América Latina no están a la altura de las circunstancias, tal vez sea hora de que el ecosistema regional dé un paso al frente. No solo por solidaridad, sino por interés propio.

-AG

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