La recarga de vehículos eléctricos es el próximo mercado multimillonario

Cuando los camiones eléctricos de reparto empiecen a llegar a las carreteras, habrá una demanda masiva de infraestructura.

El ritmo de adopción de vehículos eléctricos de pasajeros se ha disparado en los últimos años y no hará más que aumentar. En Estados Unidos, la administración federal está presionando para que los vehículos eléctricos representen el 50 % de las ventas de coches nuevos en 2030. El objetivo del Reino Unido es aún mayor, con la propuesta de prohibir para entonces todas las ventas de furgonetas y coches nuevos de gasolina y diésel. La electrificación de los vehículos medianos y pesados no se queda atrás y sigue una trayectoria más pronunciada.

La gran pregunta es cómo se alimentarán todos esos vehículos. En 2022, surgirá una nueva clase de activos para apoyar la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos. Sin embargo, para evitar quemarse, los inversores tendrán que entender las oportunidades y los riesgos que rodean esta compleja intersección de energía, transporte y tecnología.

En 2022, asistiremos al inicio de un despliegue significativo de vehículos eléctricos de gama media, al que seguirán poco después los vehículos pesados. Sin embargo, todavía habrá un gran desfase entre la entrega de los vehículos y la capacidad generalizada de cargarlos.

Tanto en Estados Unidos como en Europa, la carga de estas nuevas flotas someterá a las redes sobrecargadas a una mayor presión. Para alimentar 50 camiones articulados, por ejemplo, del tipo que se ve a menudo en las autopistas, la red tendrá que despachar una carga máxima de 50 megavatios de energía: un orden de magnitud requerido por una gran fábrica o un centro de datos a hiperescala. Esto significa que la inversión en infraestructura de recarga debe empezar ya.

Los equipos de carga de las flotas también serán diferentes. Las unidades de recarga más pequeñas se han convertido en algo habitual en las estaciones de servicio de las autopistas y en los bordes de las carreteras de las ciudades, ya que toman la energía directamente de la red y se utilizan sobre todo durante el día para recargar rápidamente. Sin embargo, las flotas de vehículos pesados que se cargan simultáneamente requerirán la generación y el almacenamiento de electricidad in situ, así como una gestión de la demanda sólida e interactiva con la red interactiva del lado de la demanda.

A medida que se introduzcan estas nuevas fuentes de carga y energía integradas, tendrán la capacidad de ser un recurso flexible, potencialmente capaz de apoyar a la red reduciendo la carga o incluso empujando la energía a la red cuando sea necesario. Incluso pueden actuar como sumideros de energía cuando hay un exceso de suministro. Los controles más inteligentes y las normas de la red que permiten recursos más flexibles ayudarán a aliviar el aumento de la demanda de las estaciones de recarga de vehículos eléctricos.

Todo esto requerirá más capital, gestión de riesgos, operaciones y conocimientos energéticos de los que la mayoría de las organizaciones tienen en su seno, y dará lugar a la aparición de un nuevo sector de proveedores de infraestructuras de recarga especializados de carga. La clave para ampliar la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos a tiempo para satisfacer la demanda será atraer la inversión a esta clase de activos nacientes, lo que podría resultar difícil. Además de comprender la ciencia y la logística de la recarga a gran escala, los inversores tendrán que ser capaces de intervenir y recontratar o incluso operar ellos mismos una instalación.

Los contratos para la recarga de vehículos eléctricos son muy diferentes a los de otras clases de activos más conocidos, como las infraestructuras solares y eólicas; probablemente serán de menor duración que el plazo de financiación del activo subyacente y no siempre serán de entidades solventes. Los propietarios de activos y los inversores tendrán que ser capaces de gestionar el riesgo de recontratación que se produce al final del período del contrato y lo que ocurre si un cliente se retira.

El año que viene, la infraestructura de recarga ofrecerá una oportunidad única para que los inversionistas se introduzcan en un mercado multimillonario a ras de suelo. Sin embargo, tendrán que desarrollar un conocimiento profundo de la demanda de los consumidores, los bienes inmuebles, los mercados de capitales y la energía. Esto tanto para poder proporcionar financiación a un ritmo lo suficientemente favorable como para permitir que esta nueva clase de activos crezca rápidamente, al tiempo que les proporciona una rentabilidad. En muchas jurisdicciones, los sectores público y privado se están uniendo por fin para apoyar este esfuerzo, pero, como descubriremos cuando esas primeras flotas de vehículos eléctricos de gama media salgan a la calle en 2022, queda mucho trabajo por hacer.


Neha Palmer.

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