Los rastreadores de desechos espaciales advierten de “explosiones en órbita”

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Con miles de nuevos satélites bloqueando la órbita de la Tierra, el riesgo de colisiones peligrosas va en aumento, advierten los expertos.

El mes pasado, la Estación Espacial Internacional tuvo que encender sus propulsores para evitar chocar con un pedazo de basura espacial, por tercera vez este año.

“The biggest contributor to the current space debris problem is explosions in orbit, caused by left-over energy — fuel and batteries — onboard spacecraft and rockets,” explained Holger Krag, Head of the European Space Agency’s Space Safety Program in a statement.

“A pesar de que se han adoptado medidas durante años para evitarlo, no vemos ninguna disminución en el número de esos acontecimientos”, añadió. “Las tendencias hacia la eliminación del fin de la misión están mejorando, pero a un ritmo lento”.

Cuantos más escombros haya en órbita, mayor será la probabilidad de una colisión. Y una colisión en órbita es una mala noticia, porque crea una cascada de nuevos trozos de basura espacial.

La NASA actualmente sigue la pista de decenas de miles de objetos artificiales en la órbita de la Tierra, pero eso sólo rasca la superficie. La NASA estima que alrededor de medio millón de pedazos de desechos del tamaño de una canica están girando alrededor de nuestro planeta, y todos representan una amenaza para los astronautas mientras viajan a velocidades extremas.

Muchos satélites enviados al espacio están diseñados para estacionarse en trayectorias distantes alrededor de la Tierra, llamadas “órbitas de cementerio”, una vez que se retiran. Las piezas más grandes, incluyendo las naves de carga que reabastecen la Estación Espacial Internacional, están diseñadas para quemarse en la atmósfera de la Tierra después de que su trabajo haya terminado.

Además de estas medidas, las directrices internacionales también aconsejan a los países que se aseguren de que sus cosas no se “despojen” al hacer que los trozos se desprendan después del lanzamiento.

Pero a los expertos les preocupa que la floreciente industria espacial privada se amontone con el problema, ya que las empresas no siempre se esfuerzan por seguir estas directrices. Incluso los CEOs de las empresas espaciales están empezando a preocuparse de que nuestra órbita se congestione.

“The accelerating increase of satellites launched into low-Earth orbit is starkly visible in our latest report,” Tim Florer, Head of ESA’s Space Debris Office, said.

About 30 percent of rockets launched since 2017 were sent into the Earth’s atmosphere to burn up — and that trend is on the rise. That’s good news to experts, because it means used up pieces of debris leave practically no trace once their purpose is fulfilled.

Mientras que han estado causando estragos con los datos de los astrónomos en la Tierra, el 95 por ciento de los componentes utilizados para hacer la constelación Starlink de SpaceX, de rápido crecimiento, está diseñado para “quemarse rápidamente en la atmósfera de la Tierra al final del ciclo de vida de cada satélite… con los futuros diseños iterativos moviéndose hacia la desintegración completa”, según un kit de prensa publicado por la compañía el año pasado.

Otra solución es dar servicio a los satélites envejecidos, dándoles una nueva vida. En febrero, el “Vehículo de Extensión de la Misión-1” (MEV-1) de Northrop Grumman se acopló con un satélite de comunicaciones de 18 años de edad, la primera vez que una nave espacial comercial se acopló a uno existente. El objetivo es extender la vida útil de los satélites existentes en lugar de tener que enviar más para reemplazarlos.

Sin embargo, aún quedan muchos objetos artificiales. De hecho, según una investigación publicada el mes pasado, el 75 por ciento de la basura espacial en órbita geosincrónica (a unas 22.000 millas) ni siquiera ha sido catalogada.

“Para seguir beneficiándonos de la ciencia, la tecnología y los datos que aporta el funcionamiento del espacio, es vital que logremos un mejor cumplimiento de las directrices existentes sobre la reducción de los desechos espaciales en el diseño y el funcionamiento de las naves espaciales”, dijo Florer. “No se puede recalcar lo suficiente – esto es esencial para el uso sostenible del espacio”.

En otras palabras, a la industria espacial privada le interesa asegurarse de que sus cosas no terminen chocando en la órbita de la Tierra, argumenta la ESA, ya que eso podría terminar perjudicando su balance final.

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